La despedida del "barco almacén"

Toda una vida recorriendo las islas, repartiendo mercadería
e intercambiando afectos muelle por muelle. Lo vieron pasar generaciones, casi
un siglo escuchando el ronronear del motor Lister inconfundible a la hora de
esperar el barco almacenero y el grito de algún chico emocionado desde el
muelle de: —“mamá ya viene El Solitario”.
Cuantos recuerdos quedarán grabados para siempre en todos los que habitamos nuestro querido Delta.
¡Los
vamos a extrañar!

Muchas gracias por haber acercado a la gente la posibilidad de comprar sus provisiones desde su casa y que siga viviendo en el Delta que tanto se complica.
ResponderEliminarCarlos Janulik